¡Marchando una de ciencia-ficción de la vieja escuela!
«La vida llamaba a la vida a través de los abismos del espacio. Todo lo que crecía o se movía sobre la superficie de cualquier planeta era un portento, una promesa de que el Hombre no estaba solo en este universo de soles flameantes y nebulosas giratorias. Si hasta ahora no había encontrado compañeros con los cuales pudiera hablar, eso era muy natural, pues allá delante se extendían todavía muchos años luz inexplorados»
Si hay algo que me guste más que las novelas, son los cuentos y los relatos breves. Y si son de ciencia-ficción, mejor que mejor.
Y mira tú por dónde, van mi hermano y Ki y me regalan un recopilatorio de quince cuentos de sir Arthur C. Clarke. Ains, qué lindos que son los dos...
Me pondría a hacer una reseña completa de cada cuento con sus pros y sus contras, pero la verdad es que no hay ninguno que me haya disgustado. Eso sí, en todos ellos sir Arthur ha dejado entrever que tenía un puntillo sádico la mar de rico.
Pero si tengo que elegir, me quedo en primer lugar con Antes del Edén, en el que explora un tema que se ve que le preocupaba mucho (más que nada porque fue una parte muy importante de su 2.061: Odisea Tres): la posible influencia de formas de vida avanzadas al estudiar el desarrollo en ciernes de vida menos evolucionada y luchando por hacerse más compleja. O lo que es lo mismo, lo que puede pasar si el que pretende ser un mero espectador no tiene cuidado y se convierte descuidada e involuntariamente en algo más que un observador sin influencia.
Otro relato interesante es el titulado Odio, que curiosamente sólo tiene de ciencia-ficción la aparición de una cápsula espacial capaz de transportar a un astronauta desde una estación espacial hasta la Tierra. En realidad, el relato habla sencillamente de la crueldad humana y de la sed de venganza, en el que el protagonista decide tomar la justicia por su mano con una crudeza y un sadismo... bueno, en realidad propios y absolutamente comunes en el ser humano.
Y por último me quedaría con El camino al mar, que es de lejos el relato más largo de la colección y narra la búsqueda del protagonista para encontrar las auténticas raíces de la humanidad, cuando se hace patente que ésta se encuentra en decadencia. Todo bastante bonito y con cierta simbología.
Todo el mundo sabe que lo que se le atribuye a sir Arthur no es una prosa lírica ni un estilo elaborado, sino todo lo contrario. Él sabía que lo suyo era ir al grano a contar la historia que se le había ocurrido, y eso es lo que hace en esta colección de relatos, sin florituras. Y se le da bien, al jodío.
Lo dicho: el puntito cruel me ha gustado. Y en ciencia-ficción, más aún...







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